Por: Juanito 51
El misericordioso presta a su prójimo y guarda los preceptos de Dios. Presta a su prójimo al tiempo de la necesidad y devuelve a su tiempo lo que le prestan.
Mantén tu palabra, se fiel con el que es leal, y hallarás en todo tiempo lo que necesites.
Para muchos el préstamo es un hallazgo, fastidian a quien lo socorrió, pero al momento de la devolución da largas, da vanas excusas y le echa la culpa al tiempo.
Si paga, apenas pagará la mitad y tendrán que darlo por hallazgo, y si no paga, te quedarás sin tu dinero y te habrás hecho, sin quererlo, un enemigo.
Te pagará con maldiciones e injurias, y en vez de honor devolverá ultrajes.
Muchos por esto se niegan a prestar, pues temen ser robados como tontos.
Sin embargo, sé generoso con el que está en desgracia y no le hagas esperar la ayuda. Por amor a Dios, acoge al pobre y en su necesidad ayúdalo.
Por amor del hermano y del amigo consiente en perder tu dinero no dejes que se enmohezca bajo una piedra.
Hazte un tesoro según los preceptos de Dios, y te aprovechará más que el oro. Y más que un fuerte escudo y una lanza poderosa combatirá por ti contra el enemigo.
Juanito 51
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viernes, 5 de junio de 2009
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