Por: Juanito 51
Para entender mas sobre nuestro comportamiento vamos a ver como está constituido el ser humano
1 Tes. 5,23
Que el Dios de la paz los haga santos en toda su persona. Que se digne guardarlos sin reproche en su espíritu, su alma y su cuerpo hasta la venida de Cristo Jesús nuestro Señor.
Como vemos el ser humano tiene: cuerpo alma y espíritu.
El cuerpo es la materia, la que maneja los impulsos, necesidades, apetitos, deseos, pasiones, vicios, etc.
El alma está compuesta por la mente, la voluntad, inteligencia y pensamiento.
El espíritu es la parte que nos identifica con Dios.
Nosotros antes de conocer a Cristo estábamos siendo gobernados por el cuerpo y la mente, pero ahora que ya conocemos a Jesús nuestro espíritu debe tener sometidos al cuerpo y a la mente.
Pero como todos sabemos no ha sido fácil, es una lucha interior diaria a la que nos enfrentamos y a veces nos domina la carne y damos frutos de la carne y en otras ocasiones nuestro espíritu domina y damos frutos del espíritu.
LOS FRUTOS DE LA CARNE
Los frutos de la carne son: (Gal. 5, 19-21)
Ahora bien, las obras de la carne son manifiestas. Son estas:
fornicación, impureza, libertinaje;
idolatría, hechicería;
odios, discordias, celos, iras, rencillas, divisiones, sectarismos, envidias;
embriagueses, orgías y cosas semejantes.
Esta lista de vicios cubre 4 campos:
El primer grupo presenta 3 pecados de sensualidad en el sentido estricto de la palabra.
El segundo grupo incluye 2 que corrompen la pureza de la fe y del culto.
El tercer grupo contiene 8 pecados que hieren el orden de la caridad fraterna.
El cuarto grupo habla de la embriaguez y sus consecuencias que degradan la dignidad del ser humano.
Juanito 51
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sábado, 30 de mayo de 2009
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